¿Alguna consulta?

El sol, el mar o la piscina, las tardes en una terracita… ¡Ay, los pequeños placeres del verano!

Es importante cambiar nuestra rutina de cuidado facial en verano para ayudar a proteger la piel de los efectos adversos del calor: el aumento de la exposición al sol, la sequedad que produce el aire acondicionado, el exceso de sudoración…

Si tienes la piel grasa, las imperfecciones suelen aparecer con más facilidad durante estos meses. Si, por el contrario, tu piel es seca o sensible, durante el verano perderá hidratación más rápidamente. Una buena crema hidratante puede ser tu mejor aliado.

Nuestro consejo para cualquier rutina facial de verano es utilizar una crema más fluida de la que sueles utilizar en invierno, ¡esa sensación de frescor que tanto se agradece en estos meses de calor! Asegúrate de que tu crema tenga una formulación rica en antioxidante.

En cuanto a la protección solar, insistimos en su uso diario y generalizado, (ya sabéis lo pesadas que somos con este tema…). Es el paso más importante de la rutina facial de verano. Los rayos UVA tienen la capacidad de llegar hasta las capas más profundas de la piel, destruyendo el colágeno y elastinas que permiten a la piel mantenerse suave y elástica.

Adaptar tu rutina de cuidado facial a las temperaturas y condiciones del verano te ayudará a mantener una piel radiante y saludable.

Limpieza diaria. Para mantener una piel sana, a pesar de que muchas mujeres no se maquillan en verano, hay que limpiar el rostro a diario con productos suaves. De esta forma eliminamos exceso de grasa, sudor y la suciedad, para que los cosméticos puedan penetrar bien en la epidermis.

Hidratación. La piscina, el mar y el sol resecan mucho la piel, por lo que tenemos que dar especial importancia a su hidratación. No podemos prescindir de las cremas hidratantes faciales y corporales, aplicándolas a diario después de nuestra rutina de limpieza.

Protección solar. Imprescindible la aplicación de la protección solar y más si vamos a exponernos al sol, la incidencia del sol es alta y no solo si vamos a piscina o playa. Es la única forma de protegernos de los rayos UV y UVA, previniendo así problemas tan graves como el cáncer de piel. No debemos olvidar zonas tan sensibles como el escote, las manos, el cuello y las orejas. Renueva la aplicación cada dos horas y después del baño.

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